Han transcurrido veinte años desde que los propietarios de la casa que dejamos atrás tuvieron una hija, que al nacer fue una criatura como todas. Pero pronto advertí que, si bien el cuerpo de la niña se desarrollaba normalmente, no se manifestaba la inteligencia. Pronto soltó los andadores, pero no hubo manera de que pronunciase una palabra. La creí sorda, y me convencí pronto de que oía, pero no comprendía. Los ruidos violentos la sobresaltaban, sin darse cuenta de su origen. (fragmento)