El lector encontrará un importante incentivo para comenzar, de la mano de Zuleta, la lectura del "Inmortal don Quijote". Como señala William Ospina en su prólogo Cervantes surge de estas páginas como la gran mente universal de su tiempo; como alguien que desdobló el lenguaje narrativo, hasta que construyó un texto a la vez realista y fantástico, ya que la sensibilidad evoca por igual como hechos vividos las sórdidas ventas que ve Sancho y los castillos mágicos de viento y los gigantes que el caballero delirante ve en ellos, las polvorientas llanuras con sus rebaños de ovejas que Sancho está seguro de haber visto, y los esplendidos ejércitos que don Quijote nos ha descrito con una profusión de adjetivos, una vivacidad de colores y una riqueza de detalles que los hacen indudables e imborrables. La cordura y el delirio se hacen igualmente visibles, ninguno tiene más existencia que el otro.