Pax

José María Rivas Groot

Con la chanza del viejo general se dibujó en todas las caras una maliciosa sonrisa. Hubo un corto silencio. Inés, ligeramente ruborizada, creía disimular arrancando algunos pétalos de rosa. El general Ronderos se preguntaba si había cometido alguna indiscreción, y en un instante, con el pensamiento, reconstituyó la situación de los concurrentes: el antiguo cariño de Inés y Roberto; el tácito asentimiento de las dos madres; el probable matrimonio, retardado sólo por lo escaso de la fortuna del joven; las luchas de éste y de doña Ana para sostener su posición y salvar los restos de su antigua riqueza... Vio en el conde Bellegarde -el hombre de las grandes empresas y de la inmensa energía, a quien Inés miraba ya con interés creciente- un posible rival para Roberto... Sí, y aquella palabra matrimonio, que había soltado impensadamente, parecía plantear de pronto un problema en aquella familia... Quién vencería... (Fragmento)