Por donde se sube al cielo

Manuel Gutiérrez Nájera

Ya pocos quedan en la desierta sala del teatro y en el foro. Los acomodadores recorren el patio y los palcos. El gas está a media luz. En el vestíbulo sólo quedan los burgueses abonados a las localidades altas. Bajan pesadamente, alzando el cuello de sus sobretodos para librarse de un catarro, con el paraguas bajo el brazo y la caja de los anteojos en la mano. ¡Pobres gentes! Han ido a presenciar el espectáculo en familia, acompañados de la criada más antigua y del pequeño falderillo de la niña. Para asistir a esta comedia de gran lujo, la mujer del honrado comerciante ha vestido su traje de moiré, rezago de las donas, y el chale de cachemira que sirve para las grandes solemnidades. El chicuelo mimado lleva su traje de marino con ancho cuello blanco y sus botitas de charol compradas para el Año Nuevo... (Fragmento)