El hombre que fue

Rudyard Kipling

QUE quede claro que el ruso es una persona encantadora hasta que se mete la camisa dentro del pantalón. Como oriental, es encantador. Sólo cuando se empeña en ser tratado como el más oriental de los pueblos occidentales, en lugar de serlo como el más occidental de los orientales, se convierte en una anomalía racial muy difícil de manejar. El huésped nunca sabe qué rasgo de su naturaleza se mostrará de inmediato... (Fragmento)