El viaje del Horla

Guy de Maupassant

Había recibido, durante la mañana del 18 de julio, el siguiente telegrama: "Buen tiempo. Continúan mis predicciones. Fronteras belgas. Salida del material y del personal a mediodía, a la sede social. Comienzo de maniobras a las tres. Así pues, os espero en la fábrica a partir de las cinco. JOVIS."A las cinco en punto yo entraba en la fábrica de gas de la Villette. Parecían las ruinas colosales de una ciudad de cíclopes. Enormes y oscuras avenidas se abren entre los pesados gasómetros alineados uno detrás del otro, semejantes a columnas monstruosas, truncadas, inigualmente altas y que sin duda portaban en otra época algún espantoso edificio de hierro... (Fragmento)