Muerte a pleno sol

Carolina Dafne Alonso Cortés

María se apoyó en la barandilla y aspiró hondo. Contempló la extensa bahía y el mar al fondo, centelleando. Sentía una especial preferencia por aquel lugar, desde donde podía dominar un amplio paisaje. Abajo se escalonaban numerosos chalets con jardines, y en las laderas llenas de pinares había viviendas lujosas con piscinas verdes como grandes esmeraldas. El edificio del hotel Neptuno, con sus veinte pisos de instalaciones clasificadas como de cinco estrellas, dominaba todo aquel conjunto sin igual. Desde la terraza en la planta número diez dintiguía a lo lejos el viejo torreón que edificaron los árabes, semejante a otros muchos que punteaban la costa, y que en tiempos sirvieron de atalaya. Deslumbrada por la fuerte luz, se volvió hacia su amigo Javier, que estaba a su lado.
-¿Conocías esto? -Él movió la cabeza
... (Fragmento)