Flavia

Eduardo Gudiño Kieffer

Perdóneme usted el atrevimiento Flavia. Yo debería llamarla como al principio: Madame Flavia. Por muchas razones. Por respeto. Y porque así decía aquel anuncio suyo que vi en el diario: MADAME FLAVIA: comunicación con el más allá. En Buenos Aires es muy difícil comunicarse con el más acá ya se sabe. ¡El problema de los teléfonos! Claro que eso no es motivo para buscar un entendimiento con almas que vagan por otros mundos... (Fragmento)