El tiempo recobrado

Marcel Proust

Por otra parte, no tendría por qué extenderme sobre aquella estancia mía cerca de Combray, y que quizá fue el momento de mi vida en que menos pensé en Combray, a no ser porque, precisamente por esto, encontré allí una comprobación, siquiera provisional, de ciertas ideas que antes tuve sobre Guermantes, y también de otras ideas que tuve sobre Méséglise. Todas las noches reanudaba, en otro sentido, nuestros antiguos paseos a Combray, cuando íbamos todas las tardes por el camino de Méséglise. Ahora comíamos en Tansonville a una hora en que antes, en Combray, llevábamos ya mucho tiempo durmiendo. Y como era la estación estival y, además, porque, después del almuerzo, Gilberta se ponía a pintar en la capilla del castillo, no salíamos de paseo hasta unas dos horas antes de la comida... (Fragmento)

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