Sodoma y Gomorra

Marcel Proust

Se sabe que mucho antes de ir aquel día (el día en que se celebraba la recepción de la princesa de Guermantes) a hacer al duque y a la duquesa la visita que acabo de referir, había vigilado yo su vuelta y llevado a cabo, durante mi acecho, un descubrimiento, que concernía particularmente al señor de Charlus, pero tan importante en sí mismo que hasta aquí, hasta el momento de poder darle el lugar y la extensión deseados, he diferido su relato. Como ya he dicho, había abandonado el maravilloso punto de vista, tan cómodamente dispuesto en los altos de la casa, desde donde se abarcan las cuestas accidentadas por donde se sube hasta el palacio de Bréquigny y que están alegremente decoradas a la italiana por el campanil rosa de la cochera perteneciente al marqués de Frécourt... (Fragmento)

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