Una invernada entre los hielos

Julio Verne

El día 12 de mayo de 18... despertóse el cura de la vieja iglesia de Dunkerque a las cinco de la madruga e inmediatamente abandonó el lecho para decir, según su costumbre, la primera misa rezada, a la que asistían algunos piadosos pecadores.Revestido con los hábitos sacerdotales, iba a dirigirse al altar cuando entró en la sacristía un hombre, alegre y despavorido al mismo tiempo. Era un marinero de unos sesenta años de edad, pero vigoroso y fuerte todavía, de aspecto bondadoso.-¡Señor cura, señor cura! -exclamó-. ¡Deténgase, haga el favor!... (Fragmento)