Los adolescentes

Augusto Mijares

Al entrar saludó con una inclinación de cabeza y se sentó en la primera silla, casi junto a la puerta que acababa de trasponer. Había estado preparándose contra la abrumadora sensación de abatimiento que sentía, y ahora este acto de acogerse al primer siento que encontraba aumentó su desconcierto... (Fragmento)