Estudios poéticos

Marcelino Menéndez Pelayo

Soñar con los aplausos científicos o literarios en los albores de la juventud, escribir versos, afanarse por alcanzar triunfos en las aulas; ésa es la historia honrosa de casi todos los estudiantes que sienten hervir en su pecho el ansia de la gloria. Pero encerrarse sin tregua desde la edad de catorce años en archivos y bibliotecas, para buscar, oscuro, reflexivo, incansable, sin excitación ni vigilancia de parte de la familia, sin la menor distracción mundana, no los medios fáciles de lograr desde luego halagos y estímulos del amor propio, sino las verdaderas y primordiales fuentes del saber; ésa es la historia única y exclusiva de Marcelino Menéndez. Ha trastornado en esto gloriosamente las leyes naturales de la vida. Todos empiezan dando pábulo a la fantasía, y dejan para más adelante las graves tareas de la reflexión y los martirios de la investigación científica. Menéndez antepone la reflexión a la fantasía, para que ésta halle después en sus vuelos más seguro y acertado camino... (Fragmento. Leopoldo Augusto de Cueto)