Nikita

Andrei Platonov

Por la mañana temprano su madre se marchaba a las labores del campo. Vivían sin padre; hacía mucho que éste se había marchado a un trabajo más importante, a la guerra, y seguía sin volver. Día tras día su esposa esperaba en vano su regreso. Al frente de la casa había quedado Nikita, un niño de cinco años. Antes de irse a trabajar, su madre lo aleccionaba para que Nikita no fuera a incendiar la casa... (Fragmento)