El desdén de Alameda

Gonzalo de Céspedes y Meneses

Poco más puede haber de cincuenta años que vivió en esta ciudad Claudio Irunza, hombre noble y cargador de los más opulentos y ricos que ha tenido la Europa; pues llegó el valor de su hacienda a un millón, y el de su crédito y confianza a mucho más.Este, aun pasando ya de los cuarenta, casó en Méjico con una principal mujer, hija de otro poderoso mercader vizcaíno, con quien, demás de sus virtudes y hermosura, llevó en dote cien mil ducados; cosa por cierto, si no increíble, digna de admiración que en hombre particular se juntase tal máquina de hacienda, y que tan a banderas desplegadas repartiese con él la inconstante fortuna de sus bienes. Pues realmente si hubiera de ellos gozado larga vida, venerable vejez, pudiéramos contarle entre los más dichosos que la fama celebra... (Fragmento)