El buen celoso premiado

Gonzalo de Céspedes y Meneses

Corría a la misma sazón el año de 1589, cuyo invierno fue airado; y nevada, escura y fría la noche deste propio suceso. Entraba, pues, casi a la mitad della, por la calle del Coso, un hombre de camino, religioso en el hábito, aunque sin compañía, cuando al llegar al monasterio donde iba encaminado, impensada y aun temerosamente le cercaron cinco hombres, de quien, aunque al principio presurnió defenderse, fue tan de repente salteado que, sin contradicción, hubo, no sin espanto, de seguir su mandado y a la voz de uno de ellos que, en mal pronunciado catalán le ordenó se apease... (Fragmento)