Tía Babette

Rainer Maríe Rilke

Tía Babette hizo otra profunda inspiración. El sol de la mañana guiñó, como un nieto díscolo, a través de las cortinas de tul inundadas de blancos reflejos, cogió el rayo más largo, rodeó, como con una pluma de oro, el blanco gorro de dormir y la frente muelle de la anciana, luego se estremeció y vibró sin cesar alrededor de los ojos, de los labios y de la nariz hasta que la tía hizo esa profunda inspiración y volvió tímidamente sus ojos enrojecidos y asombrados hacia la ventana... (Fragmento)