Diálogo de la dignidad del hombre

Fernán Pérez de Oliva

Yéndose a pasear Antonio a una parte del campo donde otras muchas vezes solía venir, le sigue Aurelio, su amigo; y preguntándole la causa por que acostumbrava venirse allí comiençan a hablar de la soledad. Y tratando por qué es tan amada de todos, y más de los más sabios, entre otras razones Aurelio dize que por el aborrescimiento que consigo tienen los hombres de sí mismos por las miserias y trabajos que padescen aman la soledad. Paresciendo mal esta razón a Antonio, por no aver criatura más excelente que el hombre ni que más contentamiento deva tener por aver nascido, dize que le provará lo contrario. Y así determinados de disputar de los males y bienes del hombre, para más a plazer hazerlo, se van hazia una fuente. Junto a ella hallan un viejo muy sabio llamado Dinarco con otros estudiosos, y entendiendo la contienda y constituido por juez della manda a Aurelio que hable primero y luego Antonio diga su parescer. Aviéndoles oído Dinarco, juzga en breve de la dignidad del hombre lo que con verdad y christianamente devía, aviendo sustentado Aurelio lo que los gentiles comúnmente del hombre sentían... (del Argumento)