El heliotropo

Alejandro Tapia y Rivera

Es el crepúsculo de una mañana de Abril. En oriente asoman los albores del día, tan hermosos como el primer ensueño de la vida. El cielo está teñido de un ligero color amarillento, ni una nubecilla empaña su risueño confín: el ruiseñor canta sus amores: abre su cáliz la rosa; saltan de flor en flor las mariposillas ostentando su ropaje de mil tintes; que no de otro modo vaga el alma de ilusión en ilusión en la deliciosa mañana del amor primero. (Fragmento)