«Fuente ovejuna» desde la segunda acción

Juan Manuel Rozas

El 8 de marzo de 1876, con el teatro abarrotado de estudiantes, se estrenaba en Moscú Fuente Ovejuna. El jefe de policía de la ciudad, Ivan L'vovich, declaró que «la obra sería execrada» porque «es una llamada directa a la revolución». Sin embargo, el drama se representó, con mucho éxito y en muchas ocasiones, en la Rusia zarista. Menéndez Pelayo escribirá con cierto misterio, en 1899, que sabe «por conducto fidedigno, que existe también una versión rusa que suele representarse con grande aplauso en los teatros de aquel Imperio». Con ese estreno ruso -tan simbólico- y con ese estudio de don Marcelino -tan importante- empezaba -tras algunos esfuerzos ocasionales, como el del Conde Schack- la andadura moderna de Fuente Ovejuna, después de más de dos siglos de silencio... (Fragmento)