Algunos modos de vivir o morir

Mariano Sánchez Soler

Desde el cuello y a través del pecho, las virutas de sudor resbalaron con parsimoniosa lentitud. Trabajaba a destajo, respirando aquel ambiente empalagoso y narcótico, refrescado por la humedad de los grifos y el helor de las cámaras frigoríficas. «No es un oficio agradable», se dijo.
Para llegar hasta allí, como cada día, había atravesado la ciudad en Metro y surcado un remolino de pasillos jalonados de goteras... (Fragmento)