Tala

Gabriela Mistral

En Excusa de unas notas -que se incluye al final de Tala-, Gabriela Mistral admite que el libro lleva «algún pequeño rezago de Desolación», lo cual se advierte visiblemente en la primera sección, denominada «Muerte de mi madre». Allí mismo, sin prisa, deja constancia de que así ocurre «en mi valle de Elqui con la exprimidura de los racimos. Pulpas y pulpas quedan en las hendijas de los cestos. Las encuentran después los peones de la vendimia, y aquello se deja para el turno siguiente de los canastos»... (de la Introducción)