Hadyi Murad

León Tolstói

No cabe la menor duda de que la obra es, en lo esencial históricamente verídica. En su concepción y durante su composición, Tolstoi se documentó con rigor idéntico al de quien se prepara para escribir una historia sensu stricto. Leyó recopiló y absorbió cuanto pudo agenciarse sobre la guerra del Cáucaso: historias, periódicos, memorias, diarios personales, apuntes, cartas, conversó con algunos de los que habían participado en la contienda; y en cuanto a ambientación (tipos, lenguaje, paisajes, costumbres) recurrió al rico acervo de recuerdos de su propia vida en el Cáucaso en 1851-53, primero como funcionario administrativo y después como oficial de artillería. De su estancia en el Cáucaso y afición a todo lo concerniente a él dejó como testimonio su obra Los cosacos, que, escrita en 1854, no fue publicada hasta 1862. Ahora bien, con lo histórico, como cabe espera, se funde en Hadyi Murad lo imaginado, lo que Tolstoi pone de su propia experiencia vital de su conocimiento del alma humana, de su sondeo en las honduras del pensar, sentir y obrar de las gentes. (Juan López M.)

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