Arsenio Lupin, Caballero ladrón

Maurice Leblanc

¡Que extraño viaje! ¡Y, sin embargo, había comenzado tan bien! Por mi parte, jamás realicé un viaje que se anunciara bajo unos auspicios más venturosos. El Provence es un transatlántico rápido, cómodo y está bajo el mando del más amable de los hombres. A bordo se encontraba reunida la sociedad más selecta. Se establecían relaciones, se organizaban diversiones y pasatiempos. Sentíamos esa extraña impresión de hallarnos separados del mundo, reducidos a nosotros mismos como si nos encontráramos en una isla desconocida, y obligados, en consecuencia, a acercarnos los unos a los otros... (Fragmento)