Unas pequeñas manchas de color

Fernando Alonso Alonso

Había una vez una estatua de piedra frente a la puerta principal de un museo.
Sobre su gran pedestal, se elevaba la estatua de un pintor famoso.
Cómodamente sentado, el pintor miraba hacia el frente y aferraba su paleta con gesto decidido. Sus ojos de piedra soñaban atrapar en un lienzo el aire leve de las mañanas y el rojo encendido de los atardeceres... (Fragmento)

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