Dostoievski: El juego mortal

Juan Gustavo Cobo Borda

Por la mañana trabajaba en Crimen y castigo y por la tarde revivía sus éxtasis y terrores de jugador empedernido, cercado siempre por las deudas.
La domina, es obvio, el vértigo del juego, con la lucidez absorbente de su ceguera, pero los vaivenes de jubilo y depresión que determina la ruleta, revelan otra historia, tan formidable como la primera... (Fragmento)