Las tentaciones de San Antonio

Gustave Flaubert

Las tentaciones de San Antonio mantiene tal elasticidad que puede soportar diversas interpretaciones, hecho quizá previsto por su autor para evitar así las críticas mojigatas que pudiesen limitar su alcance. Con todo, y no obstante que fue precisamente a esta obra a la que más atención dió Flaubert en su vida, lejos, muy lejos estuvo de ser ni siquiera medianamente recompensado ese interés ni por la crítica ni por los lectores, ya que incluso ahora, Las tentaciones de San Antonio no pasa de ser una de tantas obras negras -léase: poco accesibles-, que si mantienen cierta vigencia es precisamente por lo supuestamente enredado de su temática, y por ese saborcillo a prohibido que despiertan. (Chantal López y Omar Cortés)