La máscara

Guy de Maupassant

Había un baile de disfraces, esa noche, en el Elysée-Montmartre. Era con ocasión de la Mi-Carême*, y la multitud entraba, como el agua por la compuerta de una esclusa, en el corredor iluminado que conduce al salón de baile. La formidable llamada de la orquesta, resonante como una tempestad musical, desbordaba las paredes y el techo, se difundía por el barrio, iba a despertar, por las calles y hasta en el fondo de las casas vecinas, el irresistible deseo de saltar, de estar caliente, de divertirse que dormita en el fondo del animal humano... (Fragmento)