El lisiado

Guy de Maupassant

El hecho ocurrió en 1882. Acababa de instalarme en un rincón de un compartimiento vacío, y había cerrado la portezuela con la esperanza de viajar solo, cuando volvió a abrirse de súbito y oí una voz que decía. -¡Cuidado, señor! Nos hallamos precisamente en un cruce de líneas; el estribo está muy alto... (Fragmento)