La agonía de la antorcha

Farid Méndez Lozano

Las palabras de Farid Méndez llevan el acento de la montaña, y bajan lentamente hasta su noche, a esa selva oscura donde medita su infancia, su peregrinaje a través de esa canción antigua que lo habita y erige la suave arquitectura de sus emociones, ya traspasado por un lenguaje que le dictan los árboles y las piedras, ya ebrio de un recuerdo unánime que el tiempo ha convertido en su morada. La piedra es un oído, el árbol es una llama. Escribe queriendo atrapar la densidad de las cosas, sus secretos, cada gesto que la historia ha guardado para sorprendernos al alba. Manchado del esplendor del paisaje canadiense, como Mark Stand, Farid Méndez busca la música, la caracola en el oído de cada cosa que nombra para que en la página quede el rastro de su fosforescencia, la huella, el suspiro luminoso que cambia con las estaciones. (Fernando Denis)