Martín Garatuza: Memorias de la Inquisición

Vicente Riva Palacio

Por la Plaza principal de México atravesaba triste y pensativo un joven como de veinticinco años, elegantemente vestido y embozado en una capa corta de terciopelo negro.
Cruzó por el puente que estaba frente a las casas de Cabildo, y se dirigió a la calle de las Canoas, como se llamaba entonces las que ahora se conocen con el de calles del Coliseo.
Comenzaba el mes de Noviembre de 1624: la tarde estaba fría y nublada, y un viento húmedo y penetrante soplaba del Rumbo del Norte.
El joven procuraba cubrirse el rostro con el embozo de la capa, más bien como por precaución contra el frío, que por temor o deseo de no ser conocido... (Fragmento)