La pesadilla

Santiago Dimas Aranda

Corría la primavera del año de la desgracia. El vencido combatiente Cándido Paná, hundida la osamenta en una monstruosa medianoche, soportaba el último delirio. Días antes, bamboleándose sobre un par de palotes, gemebundo y chorreando sanguaza, se había escapado hacia los fondos de donde sustrajo pequeñas latas de éter con cuyo contenido, abundantemente, se empapó las gusaneras del sexo, los gangrenosos muñones y las tronchas orejas, e hizo buches y gárgaras increíbles... (Fragmento)