De su poesía basta afirmar que es hondamente humana, que habla un idioma de hoy y además comprende, en una gama cromática, cuanto se halla oculto en el arduo ejercicio de existir.
Leer a Juan Gustavo Cobo Borda es descubrir cuán maravilloso puede ser el enlace de la inteligencia y el sentimiento, cifra cabal de la más alta poesía.