El camaleón

Antón Pávlovich Chéjov

El inspector de policía Ochumélov, con su ca¬pote nuevo y un hatillo en la mano, cruza la plaza del mercado. Tras él camina un municipal pelirrojo con un cedazo lleno de grosellas decomisadas. En torno reina el silencio... En la plaza no hay ni un alma... Las puertas abiertas de las tiendas y tabernas miran el mundo melancólicamente, como fauces hambrientas; en sus inmediaciones no hay ni siquie¬ra mendigos... (Fragmento)

Audiolectura