Recuerdos del pasado (1814-1886)

Vicente Pérez Rosales

Testigo siempre, y muchas veces actor, bosquejo los hechos que relato ajustándome a la forma y colorido que tenían cuando se exhibieron a mi vista; y si ahora, muy a pesar mío, y con el solo objeto de dar más unidad a este ligero juguete, se me ve emplear con frecuencia el antipático yo individual, es porque no pueden escribirse, excluyéndolo, recuerdos presenciales.
No encontrarán mis amigos en este opúsculo ni acontecimientos completos, ni igualdad en el estilo en que se narran, porque, en el viaje de la vida, los hechos presenciales sólo pueden tener la ilación de continuidad que la fecha en que ocurrieron les asigna; ni tampoco puede haber estilo igual y sostenido, porque entre lo serio y lo ridículo, entre el llanto y la alegría a que están sometidos los humanos acontecimientos, no cabe muchas veces transición. (Del prólogo)