La danza de los muertos

Julio Calcaño

Yo, Stargiro, había aprendido a tocar la lira de siete cuerdas bajo los muros de Tebas; y a mi canto se alegraban las campiñas griegas, y las ninfas bailaban coronadas de flores y de yedra desplegando las gracias del amor; y yo acompañaba siempre a Miguel Paleólogo, emperador de Oriente, porque la armonía de mi lira y la dulzura de mis versos, distraían los pensamientos de muerte y regocijaban el corazón implacable del pérfido tirano.
Era el año de 1282... (Fragmento)