El Patio de Atrás

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Juan Gustavo Cobo Borda

"Salen las gentes a los mullidos patios que miran la calle por entre los dedos de sus cercas de estacas, y hundiendo la totuma en la tina que entrevelan los plátanos, se echan golpes de agua lunada sobre el cuerpo desnudo.Apresuro el paso. Yo también quiero llegar pronto a mi tina y empuñar mi totuma".

A ese patio de atrás quería referirme en estas páginas, al aludir ya a la enumeración precisa de esos rituales exasperantes, que García Márquez aprende en Fuenmayor, como cuando un personaje consume, con parsimonia, las tres comidas pendientes, desde un desayuno con el café frío y obstruido de natas, hasta la cena y todo ello lo hace "en orden, calmosamente". Esa frialdad controlada, de rostro imperturbable, hará aun más explosivo el hirviente material de sus libros y el desafuero irreprimible de sus personajes excesivos en Cien años de soledad, capaces de todo pero a la vez tan apegados a la rutina de sus escuetos hábitos.