Las tres naranjas de amor

Alfred de Musset

Había una vez un príncipe que no se reía nunca. Pero un día, una mujer se dijo:
-Yo haré reír a ese príncipe; reír o llorar.
Y la mujer se vistió con harapos sujetos con una cuerda, se soltó el pelo y al son de un tamboril fue a bailar delante del príncipe que estaba asomado al balcón de su palacio. Se movió tanto bailando frenéticamente que, de repente, se rompió la cuerda que sujetaba su ropa y se quedó completamente desnuda en medio de la calle... (Fragmento)