Cuentos de Guido Rodríguez

Guido Rodríguez Alcalá

El sanatorio se veía oscuro y sucio. Eran las seis de la tarde, anochecía, pero las luces permanecían apagadas. En el pasillo, poca gente: el limpiador, enfermeras, los amigos de la señorita Josefina González, hospitalizada de urgencia.
-No vienen -dijo el escribano.
-Estarán ocupados -dijo el sacerdote... (Fragmento)