Interpretación del Quijote

Benigno Pallol

Hasta hoy se ha considerado el Quijote como una sátira excepcional, encaminada únicamente a desterrar de la república de las letras los vanos libros de caballerías. En verdad, no se comprende cómo de un móvil tan insignificante pueda haber nacido la obra tal vez más admirable de cuantas registra la historia de la literatura. Y así lo quiere la crítica, que, puesta en un camino tan extraviado, no se detiene hasta suponer hijas de la casualidad las mayores bellezas del Quijote. De aquí a decir que Cervantes era la ignorancia en persona, falta poco.
No era este hombre genial un erudito, pero era un sabio, un predilecto de la verdadera sabiduría; y no era erudito porque se asimilaba los conocimientos sustanciales desechando lo accidental, porque se servía del medio exclusivamente, para llegar al fin: de manera que volaba sobre la erudición y agrandaba lo conocido elevándolo en los círculos de su vastísima inteligencia, y así ponía después en relación de contacto a nuestra vista maravillada las verdades de la tierra y las verdades del cielo. Por esto es sublime el Quijote, por esto tienen tanta vida sus personajes: no son pálidos remedos de la realidad, sino almas que han venido de la esfera ontológica a tomar cuerpo entre nosotros... (Fragmento del discurso preliminar)