París en el siglo XX

Julio Verne

A fuerza de multiplicar las sedes de la universidad, los liceos, los colegios, las escuelas primarias, los pensionados de doctrina cristiana, los cursos preparatorios, los seminarios, las conferencias, las salas de asilo, los orfelinatos, por lo menos alguna instrucción se había infiltrado hasta los últimos estratos del orden social. Si bien ya casi nadie leía, por lo menos ya todo el mundo sabía leer e incluso escribir; no había hijo de artesano ambicioso o campesino desclasado que no pretendiera algún cargo en la administración; la burocracia se desarrollaba en todas las formas posibles; más tarde veremos a qué legión de empleados el gobierno hacía marcar el paso, y militarmente... (Fragmento)