La cúpula de los inválidos

Honoré de Balzac

Balzac es emotivo y se abandona al desconcierto. Empieza por una breve pero magnífica reflexión sobre el apetito y los ensueños del buen comer y beber. Inspirado por una prodigiosa cena y el buen vino. Balzac se abandona a la calle a cubrir su cuerpo de percepciones y encantos. Siente un deseo incalculable por adentrarse en la locura, en el juego divago, lo consigue. Logra transmitir la angustia de su anhelo y las consecuencias que atañe el nuevo poder. Balzac no se conforma con describir, es más, en la cúpula de los inválidos sus imágenes y descripciones se ven opacadas por su capacidad de evocar y transfigurar sus demonios interiores. Balzac crea un relato fantástico donde todo vive impregno de alegorías y artilugios. El final trágico, el quiebre insoportable de la imaginación o la exaltación más profunda de la locura es la demostración innata del verdadero arte del encanto del gran escritor que fue y es Balzac.

Audiolectura