Celephais

Howard Phillips Lovecraft

No todos conocen qué maravillas se abren en las historias y visiones de su infancia. Cuando niños, soñamos y escuchamos, razonamos, pero con pensamientos a medias conformados. Y tratamos de recordar en la madurez, cuando somos tontos y prosaicos con la posición de la vida. Sin embargo, algunos de nosotros despertamos, por la noche, con la visión de extrañas fantasmagorías de colinas y jardines encantados; de fuentes que cantan bajo el sol; de dorados riscos que se elevan sobre el murmullo de los mares; de llanuras que se extienden hasta dormidas ciudades de bronce y piedra; y del sombrío acompañamiento de héroes armados que cabalgan sobre caballos blancos, a lo largo de los límites de espesos bosques -y conocemos entonces que hemos visto, a través de las puertas de marfil, dentro de ese mundo maravilloso que fue nuestro antes de convertirnos en sabios e infelices... (Fragmento)