En familia

Guy de Maupassant

Muy próximo a la portezuela, un hombre bajito, gordo, de cara abotagada y barriga que le caía entre las piernas, vestido todo él de negro, conversaba con otro alto y seco, de aspecto desaliñado con un traje blanco muy sucio y un viejo panamá en la cabeza. Se expresaba el primero con lentitud, y sus titubeos daban a veces la impresión de tartamudez; era el señor Caraván y ocupaba el cargo de oficinal primero en el Ministerio de Marina. El otro había sido antaño oficial de Sanidad a bordo de un barco mercante y acabó estableciéndose en la plazoleta de Courbevoie, en donde ejercitaba sobre la desgraciada población los inseguros conocimientos de medicina que había recogido en su vida aventurera. Se llamaba Chenet, y se hacía llamar doctor. Corrían malas lenguas sobre su moralidad... (Fragmento)