Ivanhoe

Walter Scott

En aquel hermoso cantón de la dichosa Inglaterra bañado por las cristalinas aguas del río Don se extendía antiguamente una inmensa floresta que ocultaba la mayor parte de los valles y montañas que se encuentran entre Sheffield y la encantadora ciudad de Doncaster. Aún existen considerables restos de aquel bosque en las magníficas posesiones de Wentwort, Warncliffe-Park y en las cercanías de Rotherdham. Este fue, según la tradición, el Teatro de los estragos ejecutados por el fabuloso dragón de Wantley; allí se dieron algunas batallas libradas en las guerras civiles, cuando peleó la rosa encarnada contra la rosa blanca, y allí también campearon las partidas de valientes proscriptos, tan celebrados por sus hazañas en las populares canciones de Inglaterra.
Este es el principal sitio de la escena de nuestra historia, cuya fecha se refiere a los postreros años del reinado de Ricardo I, Corazón de León; época en que los deseos de sus vasallos, más bien que fundadas esperanzas, hacían creer que regresaría del cautiverio en que le había encerrado la perfidia al volver de Palestina... (Fragmento)

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