Arte poética fácil

Juan Francisco Masdeu

Dos cosas son las que facilitan cualquiera estudio, la inclinación del Discípulo, y la claridad del Maestro. La afición de los hombres a la poesía puede casi llamarse general, porque fuera de algunas almas insensatas, todos se deleitan con la dulzura y armonía del verso por más que no sepan en qué consiste. El único tropiezo pues en este estudio, como en otros muchos, es la obscuridad de quien lo rige. Dense las reglas con buen orden, con estilo fácil, con palabras que todos entiendan; y en poco tiempo los que no saben, qué cosa es poesía, se formarán poetas. He aquí el objeto y el fin de mis Diálogos, dirigidos a enseñar la poética con facilidad. Los que hablan en ellos, son solos dos, Maestro y Discípula; porque otro interlocutor sería superfluo, y podría ocasionar confusión. Sus nombres son los de Metrófilo y Sofronia, que es decir El Amante del Metro, y La Discreta. Hago hablar a una discípula, más bien que a un discípulo, para que se entienda, que aun las mujeres pueden instruirse fácilmente en la poesía, con tal que tengan mediano talento, y sepan leer y escribir.