Cándido o la intolerancia. Revisión de un relato de la Ilustración

Manuel Monge Fidalgo

El propósito del presente artículo es sentar las bases para una eventual versión adaptada a nuestro tiempo de una obra, un personaje en realidad, que ocupa un lugar central en el movimiento intelectual de la Ilustración: el "Cándido" de Voltaire. Nuestro intento tiene un precedente en el "Cándido o un sueño siciliano" de Leonardo Sciascia, de manera que, dado que cada época tienen sus dogmas, se podría establecer una tradición similar a la que ha dado lugar, en muy distintos momentos de la Historia, a numerosas reelaboraciones de determinados relatos-personajes, como por ejemplo en el caso de Don Juan. Por otra parte, puede encontrarse una gran afinidad entre el relato-personaje de Cándido y otro muy anterior, Ícaro: su padre (espiritual: Pangloss, el arcipreste Lepanto) le da unas alas (un paradigma, una ideología) para salir del laberinto (el caos) que, al ser de cera (ningún paradigma se ajusta del todo a la realidad), se derriten al acercarse demasiado al sol (la fe ciega en una única interpretación del mundo lleva a golpearse una y otra vez con la realidad, esencialmente múltiple) provocando su caída (el desengaño)... (Fragmento)