Recetas de la abuela Ana

Ana Cortés de Matiz

Hace aproximadamente tres años tuve conocimiento de la existencia de un cuaderno manuscrito de recetas de mi madre; una vez lo tuve en mis manos, volvió a mi memoria su imagen, recordándola siempre en la casa, cumpliendo sus labores de esposa, madre, ama de casa y posteriormente abuela.
A pesar de que en esa época se contaba permanentemente con personal de servicio, ella siempre estaba dirigiendo y supervisando todas las labores para que se cumplieran a cabalidad.
Era una esposa abnegada, sumisa; su vida giraba, como la de la mayoría de las señoras de ese entonces, alrededor del marido, quien era el rey de la casa; siempre estaba atenta a que tuviera su ropa al día y su preocupación principal, que tuviera la alimentación adecuada.
Este recetario, plasmado en un cuaderno "Cardenal" de 100 hojas debió ser escrito por los años 60 con una caligrafía de perfil y palote, letra pegada, muy clara para los de esa época, pero de pronto no tanto para la juventud de hoy en día. Contiene muchos términos inusuales en la actualidad: la "manteca"; me hace recordar las tiendas de barrio donde la vendían, empacada en recipientes rectangulares de lata, que se compraba por libras y medias libras; el "cedazo", que era un elemento circular de madera con una malla fina por donde se pasaba lo que se quería cernir o afinar y algunas marcas de productos que no se si existirán, ni tampoco por cuáles pueden ser remplazados.