Los caballeros del amor

Rafael del Castillo Matamoros

Desde los primeros momentos habíale sido simpático el caballero don Luis de Guevara, que así se llamaba nuestro hidalgo, y Carlos III, hábil para conocer todo el partido que podía sacar de todas las personas que le rodeaban, comprendió desde luego que de la madera de aquel joven era de la que se hacían los buenos hombres de Estado.
Luis poseía eso que vulgarmente suele llamarse buena estrella... (Fragmento)