Francisco. El Ingenio o las Delicias del Campo

Anselmo Suárez y Romero

No fue Francisco mi primera producción literaria; pero solamente había escrito los cuadros titulados Una noche de retreta, Un viejo impertinente, Un recuerdo, y Carlota Valdés, cuando emprendí, en 1838 y acabé en 1839, aquella novela, excitado por Domingo del Monte, a quien había pedido Mr. R. Madden algunas composiciones de escritores cubanos con objeto de saber el estado de la opinión acerca de la trata y de los esclavos, entre los jóvenes pensadores de Cuba. Desde el campo remitían los borradores a José Zacarías González del Valle, para que los corrigiese y copiase, y un traslado que él sacó con él título de El Ingenio o las delicias del campo, más apropiado, en concepto de Del Monte, que el de Francisco, pasó a poder de Mr. Madden, permaneciendo desde entonces los borradores, en la misma forma en que salieron de mi pluma. La copia que ahora coloco en este volumen no difiere de los originales, ya casi ininteligibles en muchos puntos, sino en la ortografía, habiendo reproducido fielmente aquéllos, aun en infinidad de palabras y frases que el lector tildará desde luego, como lo hacía yo conforme las iba leyendo. En nada he variado tampoco el plan, dejándolo intacto en su conjunto y en sus detalles. (El autor)